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¿Vida en Marte?

 

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El «Spirit» fue el primer robot que la NASA posó en Marte, el 4 de enero de 2004. Tres semanas después le siguió su hermano pequeño, el «Opportunity». Se les mandó al planeta rojo por noventa días pero una terca combinación de buena y mala suerte, milagros y empeños les mantiene aún hoy ahí. Nadie cree que sobrevivan a este invierno. El «Spirit» anda hace tiempo a la pata coja, arrastrando una rueda. Mira por dónde, esa ha sido la clave de su descubrimiento más impresionante: el regalo de despedida del «Spirit», su canto del cisne, es la prueba casi directa de que hubo vida en Marte.

La rueda coja del «Spirit», como podía rodar bien, avanzaba arañando el suelo. Lo cual seguramente era un fastidio para los técnicos de la NASA en la Tierra, ya bastante fastidiados desde que una mayúscula tormenta de arena el pasado mes de julio oscureciera los cielos de Marte hasta el punto de dejar casi inservibles los paneles solares de los robots. En ocasiones anteriores, una «buena» tormenta de polvo ha sido providencial para limpiar los paneles, que son la fuente de energía tanto del «Spirit» como del «Opportunity». En este caso los paneles estaban limpios pero los cielos sucios, con lo cual era dificilísimo incluso levantar el brazo mecánico de los robots.

Pero por fin el Spirit había conseguido echar a andar, de la triste manera que anda ahora. Su rueda coja iba dejando unos feos surcos en el suelo. De pronto alguien en la Tierra se dio cuenta de que esos surcos brillaban mucho. Hicieron retroceder al robot para echar un vistazo. La conclusión es que lo que brillaba era dióxido de silicio, un compuesto de oxígeno y silicio más conocido como sílice. Está presente en las arenas, las cerámicas, los cristales, los cuarzos y los cementos. Poéticamente podríamos decir que, si Adán fue amasado con algo, fue con sílice, que además tiene la virtud de desecar el barro. Sílice es eso que meten en una bolsita en las cajas de zapatos, para mantenerlos a salvo de la humedad. Encontrar sílice no es encontrar vida, pero casi. Su presencia en Marte sólo se explica, dicen los expertos, por la acción o de aguas termales o de fumarolas (gases) salidos del suelo. En cualquiera de los dos casos, es muy probable que aparezcan fósiles de microbios.

Esto es lo más cerca que se ha estado nunca de probar que Marte, aparte de ser el planeta más técnicamente apto para la vida -tal y como nosotros la conocemos, es decir, surgida de las aguas-, la tuvo.

 

El «Spirit» fue el primer robot que la NASA posó en Marte, el 4 de enero de 2004. Tres semanas después le siguió su hermano pequeño, el «Opportunity». Se les mandó al planeta rojo por noventa días pero una terca combinación de buena y mala suerte, milagros y empeños les mantiene aún hoy ahí. Nadie cree que sobrevivan a este invierno. El «Spirit» anda hace tiempo a la pata coja, arrastrando una rueda. Mira por dónde, esa ha sido la clave de su descubrimiento más impresionante: el regalo de despedida del «Spirit», su canto del cisne, es la prueba casi directa de que hubo vida en Marte.

La rueda coja del «Spirit», como podía rodar bien, avanzaba arañando el suelo. Lo cual seguramente era un fastidio para los técnicos de la NASA en la Tierra, ya bastante fastidiados desde que una mayúscula tormenta de arena el pasado mes de julio oscureciera los cielos de Marte hasta el punto de dejar casi inservibles los paneles solares de los robots. En ocasiones anteriores, una «buena» tormenta de polvo ha sido providencial para limpiar los paneles, que son la fuente de energía tanto del «Spirit» como del «Opportunity». En este caso los paneles estaban limpios pero los cielos sucios, con lo cual era dificilísimo incluso levantar el brazo mecánico de los robots.

Pero por fin el Spirit había conseguido echar a andar, de la triste manera que anda ahora. Su rueda coja iba dejando unos feos surcos en el suelo. De pronto alguien en la Tierra se dio cuenta de que esos surcos brillaban mucho. Hicieron retroceder al robot para echar un vistazo. La conclusión es que lo que brillaba era dióxido de silicio, un compuesto de oxígeno y silicio más conocido como sílice. Está presente en las arenas, las cerámicas, los cristales, los cuarzos y los cementos. Poéticamente podríamos decir que, si Adán fue amasado con algo, fue con sílice, que además tiene la virtud de desecar el barro. Sílice es eso que meten en una bolsita en las cajas de zapatos, para mantenerlos a salvo de la humedad. Encontrar sílice no es encontrar vida, pero casi. Su presencia en Marte sólo se explica, dicen los expertos, por la acción o de aguas termales o de fumarolas (gases) salidos del suelo. En cualquiera de los dos casos, es muy probable que aparezcan fósiles de microbios.

Esto es lo más cerca que se ha estado nunca de probar que Marte, aparte de ser el planeta más técnicamente apto para la vida -tal y como nosotros la conocemos, es decir, surgida de las aguas-, la tuvo.

[ 0C ] [ Diciembre 12, 2007 ] [ Ciencia ]

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